
Los fundamentos esenciales del
Instituto Juventud se basan en dos valores supremos y en tres grandes principios:
VALORES SUPREMOS
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CRISTO
PERSONA
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La educación en nuestro Colegio es eminentemente cristiana porque estamos
convencidos de que solamente en Jesucristo el hombre encuentra su plenitud y su
perfección de acuerdo a su naturaleza humana. Formamos a nuestros alumnos para que
sean capaces de transformar nuestra realidad en consonancia con la verdad, el bien y el
amor, valores todos cristianos.
Nuestro ideario educativo,
ciertamente se basa en los valores cristianos, pero tiene un único objetivo: la
persona. En primer lugar consideramos a la persona como única e irrepetible,
autónoma e inefable con una dignidad especial que merece respeto. En segundo lugar,
la persona, siendo de naturaleza espiritual, tiene tres dimensiones sujeto de nuestra
labor docente: la libertad, la inteligencia y la capacidad de amar.
PRINCIPIOS
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"Hacer siempre y en todo lo mejor"
"Estar siempre útilmente ocupados"
¡Adelante! ¡Siempre Adelante!
pues lo quiere San José
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Estos principios son el testamento espiritual del Siervo de Dios, P.
José María Vilaseca, fundador de la Congregación de Misioneros Josefinos, que impregnan
el ambiente en nuestro diario quehacer educativo.
Uno de los principios fundamentales de la misión Vilasecana es "Hacer siempre y en todo lo mejor" que nos hace tomar conciencia del empeño cotidiano de ver la vida con la responsabilidad de una misión que cumplir, de realizar un trabajo con la satisfacción de haber puesto lo mejor de sí mismo en ello, de sentir que cada día se es mejor y que se proyecta a los demás.
Otro de los principios Vilasecanos se refiere a "Estar siempre útilmente ocupado". El que ocupa adecuadamente su tiempo adquiere una experiencia poco común y favorece la iniciativa y la creatividad. Se convierte en una persona ordenada que sabe dar a cada cosa su tiempo y cosecha siempre más de lo que siembra. Quien se esfuerza por estar útilmente ocupado, dignifica el trabajo y es dignificado por él y el trabajo útil siempre reditúa a favor de la persona.
Finalmente, el principio de "Adelante, siempre adelante, pues lo quiere San José" es un grito de aliento y confianza, cuando el cansancio, el fastidio y la rutina engendran los brazos caídos que pueden llevar a la inexpresividad de una vida y a la desilusión y apatía.
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