En el Instituto Juventud "formamos a nuestros alumnos en la verdad y el bien", reconociendo a la educación como el proceso de perfeccionamiento intencional de las facultades específicamente humanas, es decir, la inteligencia y la voluntad.

Ambas facultades no pueden actuar una al margen de la otra sino en una estrecha unidad. Una inteligencia y una voluntad educadas dan por resultado una personalidad fuerte y madura que se caracteriza por un pensar claro, capaz de conocer la esencia de las cosas, y un querer firme, que se inclina por el bien que es conveniente a la naturaleza humana contribuyendo así a su perfeccionamiento.


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